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            <journal-title>Byzantion Nea Hellás</journal-title>
            <abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Byzantion Nea Hell.</abbrev-journal-title>
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            <publisher-name>Universidad de Chile. Facultad de Filosofía y Humanidades. Centro de Estudios Griegos, Neohelénicos y Bizantinos</publisher-name>
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               <subject>VETERA GRAECIA – ΑΡΧΑΙΑ ΕΛΛΑΔΑ</subject>
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            <article-title>Orfeo y los misterios griegos</article-title>
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               <trans-title>Orpheus and the Greek mysteries</trans-title>
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                  <surname>García Álvarez</surname>
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                  <sup>1</sup>
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            <label>1</label>
            <institution content-type="original">Universidad San Sebastián, Santiago, Chile</institution>
            <institution content-type="normalized">Universidad San Sebastián</institution>
            <institution content-type="orgname">Universidad San Sebastián</institution>
            <country country="CL">Chile</country>
            <email>bizantinoscesar@gmail.com</email>
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         <pub-date pub-type="epub">
            <season>Jan-Dec</season>
            <year>2023</year>
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         <issue>42</issue>
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               <month>01</month>
               <year>2023</year>
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               <license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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         </permissions>
         <abstract>
            <title>Resumen:</title>
            <p>El tema central de esta investigación es Orfeo y los Misterios Griegos. El autor analiza el Orfeo doctrinal, después pasa a dramatizar imaginativamente el interior de un Misterio.</p>
         </abstract>
         <trans-abstract xml:lang="en">
            <title>Abstract:</title>
            <p>The central theme of this research is Orpheus and the Greek Mysteries. The author analyzes the doctrinal Orpheus, then goes on to imaginatively dramatize the interior of a Mystery.</p>
         </trans-abstract>
         <kwd-group xml:lang="es">
            <title>Palabras clave:</title>
            <kwd>Orfeo doctrinal</kwd>
            <kwd>El Misterio griego</kwd>
            <kwd>El Más Allá</kwd>
         </kwd-group>
         <kwd-group xml:lang="en">
            <title>Keywords:</title>
            <kwd>Doctrinal Orpheus</kwd>
            <kwd>The Greek Mysteries</kwd>
            <kwd>Destiny after death</kwd>
         </kwd-group>
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   </front>
   <body>
      <sec>
         <title>I. ¿Orfeo o el Teólogo griego?</title>
         <p>
            ¿Existió  Orfeo? ¿Existieron los órficos? ¿Orfeo es lo mismo que Dioniso? ¿Es lo mismo que en la Biblia el Rey David
            <xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref>
            ? ¿El mito es un género conviviente con otros mitos? ¿Orfeo es una idea más que una persona y que hay que entender con una mentalidad abierta
            <xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref>
            ? “Se reconoce una imprecisión de límites entre dionisismo, pitagorismo y misterios de Eleusis, y al orfismo se lo sitúa como “mediador” entre ellos”, dice Bernabé.
            <xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref>
            En Grecia no hay una revelación que se acepta como en Israel, la verdad se halla con el otro, en el diálogo o la democracia. No nos debe extrañar, en consecuencia, la variedad temática del mito.
         </p>
         <p>
            El Papiro de Derveni
            <xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref>
            , las laminillas áureas, los huesos inscritos de Olbia Póntica, el oráculo de Trofonio de Lebadea, todos ellos encontrados junto a restos de difuntos, son muestras sagradas, no reveladas. El difunto había escuchado y practicado en vida esos textos que ahora le acompañan. Entrar en un Misterio órfico
            <xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref>
            era escuchar una doctrina, saberse pertenecer a una cultura oral secreta. Platón, fiel a esta cultura, escribe Diálogos
            <xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref>
            y Sócrates no escribe nada, era respetuoso de los contextos, o los consabidos existentes en los diálogos. No todo lo conversado en los Misterios lo recogen sus restos. Misterio en griego se inicia con una raíz de silencio, “mu”, la boca ha de estar cerrada.
         </p>
         <p>
            Pero el orfismo era también una religión del libro: “Así lo entendieron los que componían textos y le daban el nombre de Orfeo. Los himnos en honor de personajes evocados en diferentes versiones de las teogonías, se dice que fueron escritos por Orfeo. Así se escribieron himnos: a) a Dionisos
            <xref ref-type="fn" rid="fn7">7</xref>
            b) a Éros
            <xref ref-type="fn" rid="fn8">8</xref>
            c) a Deméter
            <xref ref-type="fn" rid="fn9">9</xref>
            ”.
         </p>
         <p>Pausanias (110-180 a. C.), habla de textos órficos “para leer”. Pero cuando esos textos eran usados en los Misterios, se sabe que antes de ser textos para fijar los ojos eran textos para fijar el alma. Siendo Orfeo el dios de la poesía y la música era sobre todo el teólogo, como fue llamado, el dios del orden, el “anti-caos”, el “anti-titanes”.</p>
         <p>
            El Papiro de Derveni se puede estudiar estructuralmente, fijándonos en los signos que materialmente leemos (Lévi-Strauss); se puede leer como evocación de un pasado religioso (Mircea Eliade); Guénon, Durand, Bachelard, Javier Martínez prefieren leerlos como revelación de símbolos. Lo que no puede dejar de considerarse en ellos es la teología: que estamos hechos de la ceniza perversa de los titanes y la santa ceniza de Dioniso. Zeus, cuando fulminó con un rayo a los titanes que despedazaron a Dioniso, de aquella ceniza perversa y santa a la vez nos hizo a nosotros, inclinados hacia el mal y hacia el bien
            <xref ref-type="fn" rid="fn10">10</xref>
            . Los Misterios órficos nos llevarán a dominar nuestra tendencia perversa y mirar al Más Allá. Este es el contexto en todos los documentos que tenemos: el de Derveni, las laminillas de oro, los huesos inscritos de Olbia Póntica
            <xref ref-type="fn" rid="fn11">11</xref>
            , los dibujos en muchas vasijas y otros textos.
            <xref ref-type="fn" rid="fn12">12</xref>
         </p>
         <p>Se dice que los textos órficos impiden hacer con ellos un corpus investigativo. La dispersión temática es tan amplia, que impide fijar un criterio unitario. Nace el mito de Orfeo hacia 1200 a. C.; en el siglo V a.</p>
         <p>
            C. Orfeo navega con los Argonautas; su doctrina, mucho más adelante, se mezcla en el helenismo romano con el mito de Mitra y hasta es modelo de retórica; Brisson nos recuerda los siglos II y III a. C. en que se componen los Discursos sagrados en 24 rapsodias
            <xref ref-type="fn" rid="fn13">13</xref>
            y Diodoro de Sicilia
            <xref ref-type="fn" rid="fn14">14</xref>
            , y Plutarco
            <xref ref-type="fn" rid="fn15">15</xref>
            , uno del siglo I antes de Cristo y el otro del I después de Cristo, concluyen la vida de Orfeo hablando del Descenso a la morada de Hades, el odio de las mujeres y su muerte.
         </p>
         <p>¿Es posible lograr un corpus para el estudio del orfismo? Lo primero es saber que se entiende por órfico: ¿una escuela? ¿un modo de escribir? ¿un Misterio cuyos ritos pueden abrazar alusiones a Dionisio, a Pitágoras y al lugar, Eleusis? El mago y los asistentes al rito mistérico eran indistintamente conocidos como órficos, como hoy se designa cristianos a los que espiritualmente siguen a Cristo. Insistimos, sobre Orfeo se pueden hacer estudios múltiples: filológicos, históricos, geográficos, estéticos, religiosos etc. La diversidad temática nos entregará un Orfeo múltiple.</p>
         <p>
            Pero, Orfeo fue, como señalan Proclo, Hermias, Dasmascio y Olimpiodoro, (siglo VI d. C) un Teólogo griego, así lo trataron y en ese sentido lo vamos a tomar nosotros. Un Orfeo inspirador de una doctrina órfica valida su presencia durante siglos distantes; justifica su aparente confusión, a veces con Dioniso; explica lo veamos participe en los Misterios de Eleusis y alcance hasta el helenismo romano y algunas formas de cristianismo; dejamos de lado las relaciones de orfismo y cristianismo: existen algunos apologetas “…que muestran un Orfeo monoteísta y creyente en un dios bíblico. De este tipo es: a) el Testamento (OF 247, OF 245, OF 248) y b) posiblemente algunos versos de Juramentos (OF 247, OF 299) que se han conservado”
            <xref ref-type="fn" rid="fn16">16</xref>
            .
         </p>
      </sec>
      <sec>
         <title>II. La doctrina órfica de los “teleté”<xref ref-type="fn" rid="fn17">17</xref> en los Misterios</title>
         <p>Nos interesa, como tema central de este trabajo, reconstruir, hasta donde sea posible, cómo era un Misterio griego por dentro. “Misterio” significa secreto. La prohibición de dar cuenta de los ritos religiosos, la distancia de siglos entre unas celebraciones y otras y las diversas geografías de celebración, nos impiden dar cuenta exacta de los ritos. Lejos de nosotros caer en la tesis opuesta, en la tesis generalista de Wilamowit - Mollendorff para quien “órfico” es un “mero adjetivo”. Afirmamos la tesis doctrinal de teólogo griego: Una doctrina que purifica al asistente, este, dejado el cuerpo algún día, el alma limpia se encontrará en el Más Allá.</p>
         <p>Betegh habla de un vaso funerario, (del 330-320 a. C.), en el cual aparece Orfeo en ese Más Allá con un difunto convertido en héroe; este lleva en una de sus manos un rollo. Ese rollo no es ajeno al Papiro de Derveni, a las Laminillas áureas, a los huesos inscritos de Olbia Póntica o a otras muestras funerarias.</p>
         <p>
            El Papiro de Derveni es del siglo IV a. C., hallado en 1968 en Derveni, a 10 kms. de Salónica, consiste en un comentario a un poema órfico
            <xref ref-type="fn" rid="fn18">18</xref>
            En la construcción de la carretera a Kavala fueron halladas numerosas tumbas, en una de ellas se halló un documento carbonizado, dividido en 200 fragmentos legibles. El profesor español Bernabé es el investigador más autorizado en el estudio de este texto.
            <xref ref-type="fn" rid="fn19">19</xref>
            Las Laminillas de oro -halladas en Magna Grecia, Tesalia y Creta- son muy pequeñas, de un tamaño que oscila entre los 8 y 4 cm. de ancho y los 3 y 1 cm. de alto. El oro es material durable que acompaña permanentemente al difunto e iluminó la quema del Libro de los muertos, texto órfico didáctico que ya no sirvió. Su humo, sí, acompañó al alma que acababa de morir.
            <xref ref-type="fn" rid="fn20">20</xref>
            Los huesos inscritos de Olbia Póntica
            <xref ref-type="fn" rid="fn21">21</xref>
            , con sus dos notas, una referente a Dioniso y la otra que dice Orfikoi, tienen el mismo sentido: restos pertenecientes a un
         </p>
         <p>iniciado en ritos órficos.</p>
         <p>
            Vamos a hacer una descripción interna, imaginaria, de esos Misterios a los que los documentos anteriormente vistos aluden
            <xref ref-type="fn" rid="fn22">22</xref>
            .
         </p>
         <p>Existen partes estructurales seguras, ellas nos van a permitir describir la sucesión de ritos. Las ceremonias de entronización, aunque diversas, responden a la enseñanza básica que el Mago le hará al iniciado órfico:</p>
         <p>- ¿De qué materia estás hecho? ¿de qué materia estarás hecho?</p>
         <p>Escucha este consejo:</p>
         <p>- Los titanes que gritan en ti deben ser disciplinados, ser obligados al silencio. Sólo Dioniso es quien debe hablar en ti. Los muertos se harán vivos para desde hoy saltar a la otra vida.</p>
         <p>
            El iniciado o los iniciados, tras el anterior saludo, ingresan acompañados por un mago
            <xref ref-type="fn" rid="fn23">23</xref>
            , este revestido con una nébride ceñida por un cinturón púrpura, que le da cierta seguridad
            <xref ref-type="fn" rid="fn24">24</xref>
         </p>
         <sec>
            <title>
               A) Comienzan los ritos
               <xref ref-type="fn" rid="fn25">25</xref>
               :
            </title>
            <p>Habla el Mago:</p>
            <p>-  Eres un mistas en proceso de iniciación. Emprendes aquí un camino de enseñanza y purificación. Has observado a la entrada de este recinto oracular tres árboles sagrados que te saludan: un olivo, una higuera y una encina. La encina, árbol donde Zeus siempre revela su palabra; el olivo, árbol de Atenea, cuyo aceite siempre alimenta y sana; y la higuera, la siempre verde, porque en ella se apoyó Zeus cuando amó a Europa. Siempre, es la palabra que aquí aprenderás, la palabra que salta hasta en ti hasta la vida eterna. Homero, no sus muertes son de vida latente, tenues sombras que se apagan, auras de lo que fueron. Orfeo, sí;</p>
            <p>te dispondrá aquí para los campos floridos de la vida eterna.</p>
            <p>
               Los iniciados tras estas palabras primeras hacen entrada a la casa oratorio; primero a una sala en la que cambian su túnica vieja
               <xref ref-type="fn" rid="fn26">26</xref>
               ; su nombre será otro y su rostro es embadurnado con barro
               <xref ref-type="fn" rid="fn27">27</xref>
               .
            </p>
            <p>(Los acompañantes no órficos se retiran).</p>
            <p>El Mago:</p>
            <p>
               - Nueva vestimenta te viste: un quitón hecho de material sagrado
               <xref ref-type="fn" rid="fn28">28</xref>
               . Y te has ceñido con un cinturón que te distingue
               <xref ref-type="fn" rid="fn29">29</xref>
               . Empiezas a cambiarte desde afuera hacia adentro. El lino es limpio, sea así tu alma; si se mancha, el agua lo torna limpio, sea así tu alma; el lino envuelve los objetos sagrados, tu alma desde hoy es sagrada. Y sabes que su color es blanco como la justicia es blanca
               <xref ref-type="fn" rid="fn30">30</xref>
               . En adelante, evita que tú ropa sea de lana, prohibido estará la lana en tu futura tumba. Todo contacto con animal, es vitando, al morir, es el momento de la pureza absoluta. El barro te está diciendo que eres impuro y debes ser puro. Has empezado a morir, has empezado a nacer
               <xref ref-type="fn" rid="fn31">31</xref>
               . Un nombre nuevo desde ahora tendrás
               <xref ref-type="fn" rid="fn32">32</xref>
            </p>
            <p>Pasan o pasa luego a una sala oscura. El Mago:</p>
            <p>-  Volved a la nada, tomad contacto con el caos primitivo y los titanes de cuya materia estáis hechos… Estáis tocando ya los orígenes para que fielmente os reconstruyáis.</p>
            <p>
               Entronizados los aspirantes, pasan ahora a la Sala de purificaciones, que será con agua o con fuego, tal como leemos en el fragmento: Fr. 347: “En efecto, de las purificaciones, unas se hacen con agua, otras con fuego”. Mircea Eliade habla del fuego como rejuvenecimiento, signo de cambio de vida
               <xref ref-type="fn" rid="fn33">33</xref>
            </p>
            <p>El Mago: así suplicará a Perséfone:</p>
            <p>
               “Llego pura entre los puros, reina de los ctonios, Eucles, Eubuleo y demás dioses e igualmente grandes démones, ya que yo me glorío también de pertenecer a vuestra estirpe feliz. Pagué la pena de acciones injustas o porque me sometiese la Moira o por el rayo lanzado desde las estrellas, y ahora me presento suplicante ante la casta Perséfone para que llena de buena voluntad me envíe a las sedes de los puros”.
               <xref ref-type="fn" rid="fn34">34</xref>
               .
            </p>
            <p>Apuleyo (125 a.C. al 170 a.C.,), pese a un orfismo tardío romano, se refiere así a las purificaciones:</p>
            <p>
               -“Tras ser bañado, purificado con aspersiones de agua y haber ayunado diez días manteniendo a cierta distancia a los profanos, el sacerdote me acompañó, tal como iba yo, vestido con un áspero lienzo, hasta el interior del tabernáculo (…) llegué hasta los confines de la muerte, y una vez hube pisado el umbral de Proserpina, volví a través de los elementos; a medianoche pude ver el sol deslumbrando de resplandeciente luz; tuve frente a frente a los dioses del infierno y del cielo, y los honré de cerca”. Se sintió ante un nuevo nacimiento
               <xref ref-type="fn" rid="fn35">35</xref>
               , tal vez emitiendo sueños orínicos o efecto de sueños inducidos, como sugiere el Papiro de Derveni
               <xref ref-type="fn" rid="fn36">36</xref>
               .
            </p>
            <p>
               Esta parte primera del teleté está relacionada con el “niño divino” que hay que crear en cada iniciado. Muerta la semilla de los titanes, el iniciado siente insertarse en un nuevo nacimiento. Regressum ad uterum, renacer
               <xref ref-type="fn" rid="fn37">37</xref>
               . El iniciado vuelve a los orígenes del mundo, al “caos”, a partir de ese momento ve a Gea unida con Urano, el mundo es redondo. Cronos los separará con una guadaña. Ahí empezó el mal: el microcosmos de Gea aspirando al macrocosmos de Urano. Vivimos en lo divisible. Nos falta la unidad, volver al huevo y a Eros. Esa unidad, redonda unidad, huevo y origen, está expresada de muchas maneras en los ritos. Numerosas muestras nos lo recuerdan en los Museos: el Museo de Nápoles en “El huevo de Elena depositado en un altar”, siglo V a.C. La belleza nace de un huevo, de un útero redondo. En el Museo Arqueológico de Paestum se muestra una ánfora decorada con “Elena naciendo de un huevo”, siglo IV; similar al anterior, otra muestra en el Museo Arqueológico de Bari; y una similar en el Museo Arqueológico de Metaponto, siglo V a.C.; en el British Museum aparece “Dionisio exhibiendo un huevo”, 350 a.C. El rito órfico, adornaba a veces la sala inicialmente oscura con estos signos de nacimiento.
            </p>
            <p>Las purificaciones y alusión a un nuevo nacimiento, se complementan ahora con el simbolismo de la granada. El Mago parte en dos una granada y habla:</p>
            <p>El Mago:</p>
            <p>- Aquí tienes las gotas de sangre de Dioniso; (mancha sus dedos con el color de sangre de la granada).</p>
            <p>-Aquí tienes tu sangre que con las cenizas de Dioniso pasaron a ti.</p>
            <p>
               -Adelántate ahora, moja tus dedos en la sangre de él, después unge tu mente con ella; serás limpio y fuerte y oprimirás a los titanes
               <xref ref-type="fn" rid="fn38">38</xref>
               .
            </p>
            <p>Concluye aquí la primera parte del Misterio. Muchas expresiones de esta parte han sido dichas en forma alegórica para guardar el secreto.</p>
         </sec>
         <sec>
            <title>B) La Pedagogía</title>
            <p>Tras el cambio de veste, cambio de nombre, contacto con el barro, purificaciones y unción con la sangre de Dioniso, comienza la etapa más importante, la Pedagógica:</p>
            <p>Todo preparado: sentado en una silla, a media luz, y en un ambiente de denso incienso aparece otro mago, el Teólogo, que hará al iniciado algunas revelaciones sobre el más acá y el más allá.</p>
            <p>El Mago Teólogo:</p>
            <p>
               - Eres portador de un alma en la cárcel de tu cuerpo. Tu alma es inmortal, no tu cuerpo, transitorio. Cuando naciste caíste en un pecado heredado, el de los titanes devoradores de Dioniso
               <xref ref-type="fn" rid="fn39">39</xref>
               . Pagamos de algún modo lo que no hicimos, vivimos ahora en esta tumba (soma- sima). Los titanes fueron fulminados por Zeus, pero su culpa fue de tal magnitud que nosotros hemos de completar lo que falta para su satisfacción, ese es el fin de los “teletai” que Orfeo enseñó a los griegos. Te preparas para la muerte, “teleuté” No olvides que estás vigilado por démones
               <xref ref-type="fn" rid="fn40">40</xref>
               y las Euménides a quienes debes ofrecer ritos y actos de justicia. Eres un iniciado, el no iniciado es impío, no hables con él. Desde ahora te preparas para descansar en el prado de felicidad cerca del Aqueronte
               <xref ref-type="fn" rid="fn41">41</xref>
               ; cuídate, se justo, huye del Tártaro. Hasta ayer conversabas con quienes no te acompañan hoy, ellos con su vida confiesan ser injustos, el Hades les espera. Dike, diosa Justicia, compañera de Zeus, sigue tus pasos; junto a todos los iniciados gobierna el orden
               <xref ref-type="fn" rid="fn42">42</xref>
               .
            </p>
            <p>El Mago Teólogo se pone de pie y muestra al iniciado, y a los asistentes con él, la silla en la que el niño Dioniso se sentó antes de ser despedazado por los titanes. Dioniso es un dios que ha vuelto de la muerte. El joven aspirante empieza a sentir su vida tocada por el espíritu, es el momento más álgido en que los “teletai” le pone en contacto con los dioses.</p>
            <p>……………………………………………………………</p>
            <p>Una serpiente se arrastra por medio de la sala. El Mago Teólogo:</p>
            <p>
               - No llegarás al ideal religioso si no cambias desde hoy en serpiente, ella muda de existencia, lo mismo deberás hacerlo tu. Un niño empieza a nacer en ti. Vence a la serpiente como Apolo venció al dragón. La serpiente vive aquí, en este laberinto vive. Tú acabas de entrar en contacto con él y con ella; nosotros te enseñaremos a salir, pero has de vencerla. El héroe será héroe cuando en sus manos muestre la serpiente, tensa como un falo nuevo capaz de crear nuevas existencias
               <xref ref-type="fn" rid="fn43">43</xref>
               . Te preparas para la muerte. La serpiente renovando cada año de existencia te está diciendo: tu cuerpo debe ser renovado, un niño nacerá en ti. Tomarás leche sagrada como Zeus de la cabra Amaltea. Así vencerás el tiempo. Lo sobrevencerás con esa serpiente falo fecundo de nuevas existencias. Y, puro, morirás.
            </p>
            <p>En este momento el Mago Teólogo o Hierofante, solía conducir al iniciado a una cámara nupcial donde en una mayor oscuridad, este Hierofante se unía sexualmente con la sacerdotisa.</p>
         </sec>
         <sec>
            <title>C) El aprendizaje de fórmulas</title>
            <p>El iniciado aprende ahora de boca del Mago las respuestas ante las preguntas que en el Más Allá, algún día, le van a hacer. El aprendizaje era en máximas, una de ellas es esta:</p>
            <p>
               -  Fr. 1. “Cantaré para conocedores; cerrad las puertas, profanos. Hablaré a quienes es lícito, cerrad las puertas”; significaba, te encuentras en un rito de misterio, hablarás de él solo con aquellos que es lícito hablar, ellos te pueden entender. El misterio que se te pide es porque eres distinto, porque hiciste un pacto con los dioses y debes respetarlo. Transgredirlo es recibir un castigo en Eleusis, así Esquilo y Alcibíades; pero puede llegar hasta la muerte. Hay censuradores de este secreto como Filón de Alejandría
               <xref ref-type="fn" rid="fn44">44</xref>
               y Clemente de Alejandría
               <xref ref-type="fn" rid="fn45">45</xref>
               .
            </p>
            <p>Otra máxima:</p>
            <p>-  Cierra la puerta a los profanos.</p>
            <p>
               Tu conducta con los profanos, sea el silencio; pero “abre las puertas sin temor” al Más Allá. Las referencias a los presocráticos, que en el Papiro de Derveni se hacen presentes, nos hace pensar en el Proemio de Parménides en el que aparecen puertas importantes, que hay que abrir
               <xref ref-type="fn" rid="fn46">46</xref>
               .
            </p>
            <p>Orfeo era el dios de la música; cada meditación de cada máxima tenía su tiempo, supuestamente, interrumpido solo por lentos sones de lira.</p>
            <p>Concluida la meditación -5 a 10 máximas- llegaba la etapa de ruidos y silencios. Los ruidos eran administrados en forma ritual en los Misterios, el trueno y el rayo eran tenidos como significativos del más allá. La música y el silencio entraban con ellos en un juego ritual. Eliade dice que “en los rituales de iniciación australiana la epifanía del trueno se anuncia por el rugido de lo que se llama “el rombo”. En Grecia se hacían caer rayos sobre lo irracional de los titanes, abriéndose finalmente todo a una luz matizada por el cetro de Zeus ordenador del mundo y la suave música de la lira. Ignoramos cómo caían estos rayos, pero entre los trágicos griegos, uno de ellos era fiel asistente a los Misterios de Eleusis, Esquilo, que, sin duda, proporcionaría la adecuada escenografía.</p>
            <p>
               Tras estos momentos dramáticos, llegaba la tranquilidad, introducida nuevamente por la lira de Orfeo. Aquella lira que apaciguó a los Argonautas; la lira y el canto
               <xref ref-type="fn" rid="fn47">47</xref>
               que permitió a Orfeo caminar libremente en el Hades para rescatar a Eurídice; los iniciados sabían que el Cancerbero de tres cabezas se tornó ante su música humilde cordero; Ovidio
               <xref ref-type="fn" rid="fn48">48</xref>
               es quien nos relata el descenso de Orfeo, en medio de espacios de terror, cuerpos en suspensión, solo percibidos en su aura, Orfeo toca entonces su lira y canta: “Oh divinidades del mundo que está colocado bajo tierra, al que caemos todos los que somos creados mortales si es lícito y permitís que, dejando de lado los rodeos de una boca engañosa, diga la verdad: ha vencido el Amor …Pues si los hados niegan el permiso a mi esposa, tengo la certeza de que no quiero volver: gozaos con la muerte de los dos”. Volvió él solo. Remitimos a Molina Moreno, especialista en el tema musical órfico, solo recordar estas palabras suyas: “Hay huellas, en los fragmentos órficos, de un uso “mágico encantatorio del lenguaje... Entre esas secuencias mágicas sonoras cabe destacar las formadas íntegramente por vocales, que constituían, según los antiguos, nombres dados a los dioses. Y hay testimonios de que a los dioses les agradaba que les llamasen por esos nombres”
               <xref ref-type="fn" rid="fn49">49</xref>
               . Sobre los aspectos chamánicos de su música, pensemos que Orfeo no tuvo maestros, fue un don natural, y como tal, la propia naturaleza era sensible a su canto para obedecerle. Los Argonautas por eso invitaron a Orfeo, tenía el don con su canto de apaciguar las olas del mar y dominar las sirenas. Raquel Martín elude la palabra chamán aplicada a Orfeo y su música, prefiere: fue “una clase peculiar de héroes religiosos de la Grecia Arcaica”
               <xref ref-type="fn" rid="fn50">50</xref>
               .
            </p>
         </sec>
      </sec>
      <sec>
         <title>III. El banquete órfico</title>
         <p>Llegó el banquete. La crátera órfica nos dice que se trataba de una alimentación, como todo el rito órfico, trasformadora, el iniciado se sentía volver a nacer. Bachelard comenta la acción transformadora del alimento, como cuerpo y alma se beneficiaban.</p>
         <p>
            Sentados los órficos a lo griego, tomaban pausadamente cyceón harina, leche y miel,
            <xref ref-type="fn" rid="fn51">51</xref>
            la ambrosía con que la cabra Amaltea alimentó al niño Zeus; un alimento con signos de esta vida y de la otra; el iniciado participaba ya de la ambrosía. Mientras esto hacían, una voz potente, sin saber de dónde venía, recordaba el Frs. 485 y 486:
         </p>
         <p>
            - “Acabas de morir y acabas de nacer, tres veces venturoso, en este día. Di a Perséfone que el propio Baco te liberó. Toro te precipitaste en la leche. Raudo te precipitaste en la leche. Carnero, caíste en la leche. Tienes vino, dichoso privilegio y tu irás bajo tierra, cumplidos los mismos ritos que los demás felices”
            <xref ref-type="fn" rid="fn52">52</xref>
            .
         </p>
         <p>
            El iniciado, al tomar como un rito una porción de leche y miel, estaba reafirmando, con otras ceremonias y otros significados -la serpiente, el vestuario, la sala “caos- que estaba volviendo a ser niño por la ruta de Zeus, a tener una nueva existencia
            <xref ref-type="fn" rid="fn53">53</xref>
            . Había nacido de nuevo. Tomaba leche.
         </p>
         <p>
            Hipólito dice que el “gran e inefable secreto de los misterios eleusinos” consistía en el grito “¡Hye, kye!”
            <xref ref-type="fn" rid="fn54">54</xref>
            . El Mago, había ocasiones en que su grito, mirando al cielo decía “Hye” y mirando a la tierra “Kye”
            <xref ref-type="fn" rid="fn55">55</xref>
            , gritos del acto sexual generador de una pura criatura”
            <xref ref-type="fn" rid="fn56">56</xref>
            .
         </p>
         <p>
            En este banquete estaban prohibidos algunos alimentos, por ejemplo, el huevo. No se servía huevo
            <xref ref-type="fn" rid="fn57">57</xref>
            : En la teología de los Misterios, nuestra primera procedencia, el huevo, debía ser respetada
            <xref ref-type="fn" rid="fn58">58</xref>
            . Mircea Eliade registra el mismo mito en las más diversas culturas, no solo la griega en la que Dionisos aparece con un huevo en la mano.
         </p>
         <p>El Mago Teólogo:</p>
         <p>
            - “En torno al huevo cósmico convergen la intimidad, calidez, simplicidad, fuerza, hermetismo y fertilidad del hogar. El huevo ya no es como la tierra o el mar, materia amorfa necesitada de forma. Es el principio de la diferenciación, y por ello en él aparecen símbolos nocturnos y diurnos. Fr. 101: “Cantaré para conocedores el relato órfico y sagrado, que no sólo demuestra que el huevo es más antiguo que la gallina, sino que le atribuye absoluta prioridad de nacimiento sobre todo el conjunto de la creación”
            <xref ref-type="fn" rid="fn59">59</xref>
            .
         </p>
         <p>
            Debemos referirnos a otras comidas, secretas, a la de los hongos. Solo los asistentes calificados pasaban ahora a la “Sala sagrada”. “Entre los griegos corría la voz de que los hongos eran “el alimento de los dioses”, Porfirio los llamó “nodrizas de los dioses”
            <xref ref-type="fn" rid="fn60">60</xref>
            , por eso el nombre de “Sala sagrada”. Hay autores que hablan del uso del cornezuelo en los Misterios mayores de Eleusis y en los menores de ciertos hongos. Remitimos en esto a Gordon Wasson investigador sobre el tema
            <xref ref-type="fn" rid="fn61">61</xref>
            .
         </p>
      </sec>
      <sec>
         <title>IV. Las alas, las mariposas, el soplar, las serpientes y el granado</title>
         <p>
            Llegó la hora del decir indirecto. Acompañaba el banquete un decir simbólico: las alas, las mariposas y el soplar, tenían el mismo significado: El alma es psicho soplar; psiche es la exhalación del difunto. La vida centrada en el alma oscila entre recibir un aliento de vida y no alentar más. La psyché sale volando de la boca del que muere, nos dice Homero, semejante a una mariposa que en griego es también “psyché”. En el mundo hebreo existía la misma noción del alma, Dios sopla sobre el cuerpo inerte de Adán para darle vida.
            <xref ref-type="fn" rid="fn62">62</xref>
            . La presencia de pájaros era igualmente frecuente. Durand vincula las alas con algunos animales símbolo de dioses: el águila de Zeus, la lechuza de Atenea, el cuervo de Apolo, Eros siempre se asocia a una paloma y Hermes lleva sus alas en los pies. La psyché sale volando de la boca del que muere, según cuenta muchas veces Homero, no donde Homero dice, a ser una sombra.
         </p>
         <p>El iniciático ritual pasaba ahora al momento supremo, vivir realmente la muerte:</p>
         <p>El Mago Teólogo:</p>
         <p>- Arroja ahora de ti ese vestido con que iniciaste estos ritos. Has muerto. Dos iniciados, desnudo, te acostarán sobre esa tabla y empezarán a ungirte, después te vendarán todo tu cuerpo. Hecho esto, te colocarán en ese catafalco donde permanecerás largo tiempo, meditando lo que has aprendido y lo que aprenderás.</p>
         <p>
            Los candidatos órficos concluían con este pensamiento expresado por el primer Mago: los que obran con pureza bajo los rayos de sol, gozarán en el Más Allá en el prado de la bienaventuranza; al contrario, los que bajo el sol obraron contra la justicia descenderán al Tártaro. Asistir a estos Misterios era empezar a superar las 10 contradicciones que Pítágoras dice gobiernan la vida: “Límite e ilimitado; impar y par; uno y múltiple; derecho e izquierdo; masculino y femenino; estático y dinámico; derecho y curvo; bueno y malo; cuadrado y oblongo, luz y oscuridad”
            <xref ref-type="fn" rid="fn63">63</xref>
            Tú has participado de estos límites,
         </p>
         <p>Estos Misterios fueron en la noche. El iniciado ahora captó todo el simbolismo de la noche. Javier Martínez Villarroya ha estudiado con acierto la significación de la noche en los Misterios:</p>
         <p>“Desde este punto de vista, la noche es sabedora de oráculos porque es en ella en donde se puede predecir. En la noche se dan los movimientos divinos (estelares), y a partir de ellos formulamos oráculos: por eso es la Noche quien profetiza. Es en ella en donde los cuerpos celestes y divinos esbozan el destino. La Noche es asiento, recipiente. La misma Pitonisa de Delfos se sentaba en un caldero, que estaba sobre un trípode, para adivinar. Ello la ponía en conexión con la crátera del mundo, de la que la Noche es epifanía”</p>
         <p>Fr. 20: “Orfeo configura el principio a partir de la Noche”. Fr. 112: “Noche, inmortal nodriza de los dioses”</p>
         <p>
            Fr. 246: “Pues se presentan tres noches en Orfeo […], la tercera sale fuera y da lugar, dice, a Justicia. // Pues hay muchos órdenes de la noche y del día […] como también nos enseña la teología órfica, pues hay unos anteriores a la demiurgía y otros que están implicados en ella. // La tercera (Noche) está alineada con los demás dioses”.
            <xref ref-type="fn" rid="fn64">64</xref>
         </p>
      </sec>
      <sec>
         <title>V. Un tema vitando, la sexualidad en los Misterios.</title>
         <p>Hay algunos temas órficos que no podemos afirmar si se cumplían en todos los Misterios, en los largos siglos de existencia y por el carácter secreto de los mismos, solo podemos afirmar que ciertamente son temas órficos:</p>
         <p>1. Algunos piensan que había Misterios en los que tales gritos, “Hye” y “Kye”, antes citados, iban acompañados de un real acto sexual. En Roma. los Misterios órficos se prohibieron por deshonestos.</p>
         <p>2)  No consta la castración total del iniciado.</p>
         <p>
            3)  El tema de la bisexualidad y la androginia es más cierto; Brisson ha estudiado con rigor el tema
            <xref ref-type="fn" rid="fn65">65</xref>
            . Los Himnos Órficos hablan de la bisexualidad de Eros, “de dual naturaleza”
            <xref ref-type="fn" rid="fn66">66</xref>
            . Adonis era “muchacha y muchacho” y Dioniso es de dual naturaleza expresada por los artistas
            <xref ref-type="fn" rid="fn67">67</xref>
            Entre los disfraces en los ritos órficos, se encuentra el de mujer usado por hombres.
         </p>
         <p>Hay un texto particularmente explícito:</p>
         <p>Fr. 135: “Presenta a Fanes con los órganos sexuales detrás, en la zona del ano.</p>
         <p>Los “teletai” concluían con los Himnos órfico; todos los iniciados los entonaban a altas horas de la noche mientras disponían sus antorchas para iluminar el camino hacia sus casas.</p>
      </sec>
      <sec sec-type="conclusions">
         <title>Conclusión: El Más Allá</title>
         <p>
            Todo lo que en este supuesto Misterio hemos imaginado se explica desde el más allá
            <xref ref-type="fn" rid="fn68">68</xref>
            . ¿Cómo es ese más allá?
         </p>
         <p>
            El alma debe entrar en el más allá limpia como rayo de sol. Quien en su vida sirvió plenamente a la justicia y estaba a punto de morir recibía del Mago, en un acto solemne, una corona de oro. La pertenencia a los ritos mistéricos fortaleció día a día el alma, considerando el cuerpo como cárcel o tumba. La muerte de este coronado le habilita para pasar al jardín, al lado del Aqueronte. “Feliz aquel que tras haber visto aquellas cosas se encamina bajo tierra. Pues conoce el final de la vida, conoce el principio dado por Zeus”
            <xref ref-type="fn" rid="fn69">69</xref>
            . ¿Y si los que juzgan el estado de justicia del alma, no la hallan plenamente limpia? Al paraíso se ingresa por tres caminos de purificación
            <xref ref-type="fn" rid="fn70">70</xref>
            : 1) La pertenencia a los misterios descritos y sus ritos; ellos son liberadores. El Papiro de Derveni (col. VI) afirma que: “las plegarias y las ofrendas aplacan a las almas, y el ensalmo de los magos es capaz de desplazar a los espíritus que salen al paso. Pues estos espíritus que se presentan son almas vengadoras. Por eso hacen su ofrenda los magos, como si pagaran una pena”;2) las reencarnaciones, aunque parece ser que estas reencarnaciones no alcanzan toda la purificación, son necesarias además las plegarias de los Magos. El iniciado presentará en favor de su pureza los ritos que con el Mago hizo en los Misterios; 3) si su vida, su pertenencia a los ritos y las plegarias de los Magos no suplieron toda la deuda, tendrán además un castigo en el Hades con Aidoneus (el Invisible) o Ploutón (el Rico), sobrenombres dados a Hades para evitar su ira.
         </p>
         <p>
            El iniciado, hay algún momento en los ritos, en que pone el pie en el más allá. Los himnos órficos dicen
            <xref ref-type="fn" rid="fn71">71</xref>
            : “Tú que por la gracia de la muerte dominas a los mortales, oh Eubuleo muy experto, que habiendo convertido en tu esposa a la hija de Deméter purificadora tras haberla arrebatado en el prado, la llevaste a través del mar en la cuadriga a una cueva del Ática, en el demo de Eleusis, donde están las puertas del Hades” Heracles antes de su trabajo, dominar al Cancerbero, participó en los Misterios de Eleusis.
         </p>
      </sec>
   </body>
   <back>
      <ref-list>
         <title>Referencias bibliográficas</title>
         <ref id="B1">
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               , A., Rubio Fernández, L.,  (1995).
               <italic>El asno de oro (Met.)</italic>
               .  Madrid: Editorial Gredos
            </mixed-citation>
            <element-citation publication-type="book">
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                     <surname>Rubio Fernández</surname>
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                  </name>
               </person-group>
               <year>1995</year>
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            <label>1</label>
            <p>“Imágenes de Orfeo en el arte judío y cristiano”, de Jean-Michel Roessli, internet. Registra: Mosaico de Orfeo. Roma, convento de San Anselmo. Pastores guardando sus rebaños. Biblioteca Apostólica Vaticana, Codex Vergilianus Romanus. Orfeo en las catacumbas de San Calixto. Orfeo en las catacumbas de San Pedro y San Marcelino I. Orfeo en las catacumbas de Domitila I (pintura).</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn2">
            <label>2</label>
            <p>Bernabé cita a Bianchi y cree con él que Orfeo y órfico son palabras en las escrituras que indican un género literario; esta es la razón de atribuir a Orfeo obras que él no escribió, pero como género literario suscriben el pensamiento teológico de Orfeo. Atribución a Orfeo de una tradición poética, Alberto Bernabé. Universidad Complutense.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn3">
            <label>3</label>
            <p>Bernabé, A. (1995) “Tendencias recientes en el estudio del orfismo”, en ‘Ilu, nº 0, pp. 23-32.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn4">
            <label>4</label>
            <p>El Papiro de Derveni es de mediados el siglo IV a. C. Fue hallado en 1962. La fuente órfica laminillas de hueso con grafitos de Olbia Póntica, origen siglo V a.C., publicadas en 1978 Los vasos de Tarento, del siglo IV a.C.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn5">
            <label>5</label>
            <p>La palabra "Misterio” (mustiria) es poco usada, la sustituían por “telete”.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn6">
            <label>6</label>
            <p>Platón (2021), Diálogos V. Gredos. Madrid.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn7">
            <label>7</label>
            <p>OF 307, OF 236, OF 237, OF 238, OF 239, OF 240, OF 241, OF 242.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn8">
            <label>8</label>
            <p>OF 304, OF 305.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn9">
            <label>9</label>
            <p>OF 47, OF 51, OF 48.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn10">
            <label>10</label>
            <p>Fr. 306: “Celebran los misterios de Dioniso de una forma salvaje. En torno suyo, aún niño, se agitan en danza armada los Curetes, pero los Titanes se introducen en medio con astucia y, tras engañarlo con juguetes infantiles, sí, estos Titanes, lo despedazaron, cuando era aún muy pequeño”</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn11">
            <label>11</label>
            <p>El historial de estos huesos inscritos ha sido muy dificultoso, hallados en 1951 solo hasta 1991 Juri Vinogradov los divulgó. Omitimos el itinerario intermedio, muy complejo.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn12">
            <label>12</label>
            <p>Martín Hernández, R., “La muerte como experiencia mistérica. Estudio sobre la posibilidad de una experiencia de muerte ficticia en las iniciaciones griegas”, en ‘Ilu Revista de Ciencias de las Religiones, 2005, n.º 10, p. 105.</p>
         </fn>
      </fn-group>
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         <fn fn-type="other" id="fn13">
            <label>13</label>
            <p>Brisson, L., (1995). Orphée et l’orphisme dans l’Antiquité gréco-romaine, Collected Studies Series, Norfolk (Great Britain), pp. 3-9) Habla de 24 Discursos y 24 Cantos órficos, en el número compitiendo con la Ilíada y la Odisea.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn14">
            <label>14</label>
            <p>OF 293.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn15">
            <label>15</label>
            <p>OF 294.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn16">
            <label>16</label>
            <p>Martínez, Javier (2008). Estructuras antropológicas del imaginario orfismo. Universidad de Barcelona; un texto significativo es el de internet: “Imágenes de Orfeo en el arte judío y cristiano”, Jean-Michel Roessli.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn17">
            <label>17</label>
            <p>Para Diodoro Sículo los “teleté” era el conjunto de ritos celebrados en los misterios órficos y eleusinos; otro uso de la palabra “teleté”, era como verbo, “teleteo”. Estrabón, por el contrario, hace de Orfeo un mago que con la lira y su inspiración buscó enriquecerse</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn18">
            <label>18</label>
            <p>No todo el texto es órfico, desde el final de la columna VII. Hoy se encuentra en el Museo Arqueológico de Tesalónica.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn19">
            <label>19</label>
            <p>Recomendamos entre otras esta: Bernabé, Alberto. Hieros logos. Poesía órfica sobre los dioses, el alma y el más allá. Akal. 2003. Madrid.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn20">
            <label>20</label>
            <p>Detienne, M. (1990), La escritura de Orfeo. Barcelona, véase especialmente III.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn21">
            <label>21</label>
            <p>El historial de estos huesos inscritos ha sido muy dificultoso, hallados en 1951solo hasta 1991 Juri Vinogradov los divulgó. Omitimos el itinerario intermedio, muy complejo.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn22">
            <label>22</label>
            <p>Los Misterios cumplen lo que unos pocos, gratuitamente, vieron; estuvieron en el Más Allá, y no necesitan mejor preparación para lo que están ya preparados.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn23">
            <label>23</label>
            <p>Es el nombre griego dado al sacerdote.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn24">
            <label>24</label>
            <p>Piel moteada de ciervo, cabra o leopardo. con que se adornan las ménades y los celebrantes, símbolo de seguridad.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn25">
            <label>25</label>
            <p>Describimos los “teleté” cívicos, no los particulares, muchos de ellos mezclados con magias y dirigidos por “magoi”, hechiceros. Eusebio de Cesarea dice que la primitiva persecución de los cristianos era como “magos”.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn26">
            <label>26</label>
            <p>García, César. El orfismo como religión griega. Una aplicación desde “Prometeo encadenado” de Esquilo. En Byzantion Nea Hellás, anuario 2023. Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos. Universidad de Chile.</p>
         </fn>
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      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn27">
            <label>27</label>
            <p>Platón en el Fedón vincula el barro con la vida injusta, Phd.69c.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn28">
            <label>28</label>
            <p>“Prescripciones sobre el vestido en los misterios”, en: A. Bernabé, F. Casadesús, M. A. Santamaría (eds), Orfeo y el orfismo: nuevas perspectivas, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2010, pp. 296-332.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn29">
            <label>29</label>
            <p>Orfeo escribió un libro “Katasostikón”, Sobre el cinturón”. Así el Suda. Cada iniciado llevaba un cinturón que señalaba su grado o ascenso.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn30">
            <label>30</label>
            <p>Una ley del siglo III a.C. procedente del santuario de la Dispoina en Licosura prohíbe que los fieles se presenten allí con vestidos negros. Tomado de Ana Isabel Jiménez San Cristóbal en “Prescripciones sobre el vestido en los misterios”. Da numerosos ejemplos para confirmar el sentido positivo del blanco en las celebraciones rituales. Al difunto se le envolvía en una sábana blanca.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn31">
            <label>31</label>
            <p>M. A. W. J. Perry(1971), The origin of magic and religion, Port Washington, Nueva York, Londres, pp. 134-155; M. Eliade (1984) Iniciaciones místicas, traducción castellana del original inglés Birth and Rebirth a cargo de José Matías Díaz, Madrid, pp. 33-35 y 60-66.</p>
         </fn>
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      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn32">
            <label>32</label>
            <p>Recuérdese el mito de Tespesio, Plu. 564C.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn33">
            <label>33</label>
            <p>Mircea Eliade (1976). El Chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, F.C.E., México, p. 70. El sentido del fuego en Grecia: Apolodoro, Biblioteca, I, IX, 27). Píndaro, Olímpicas, I, 26 40 ss.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn34">
            <label>34</label>
            <p>Fr. 489-490. Laminilla de Turios, actualmente en el Museo Nacional de Nápoles 111624. Laminilla fechada en los siglos IV-III. a. C.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn35">
            <label>35</label>
            <p>Apuleyo. Met. 11, 23.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn36">
            <label>36</label>
            <p>No eran infrecuentes estos sueños inducidos, recordemos el de Asclepio para  curar a sus pacientes y la consulta a la Pitonisa de Delfos. Dos centros tan importantes en Grecia.</p>
         </fn>
      </fn-group>
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         <fn fn-type="other" id="fn37">
            <label>37</label>
            <p>“Regresus ad uterum”, vid. M. Eliade, Iniciaciones místicas... op. cit., pp. 93-95.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn38">
            <label>38</label>
            <p>Clemente de Alejandría, Protrepticus, II, 19, 3. Habla de la granada bajo este simbolismo.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn39">
            <label>39</label>
            <p>Se alude a la acción de los titanes sobre Dioniso, pues el secreto no permitía el detalle.</p>
         </fn>
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         <fn fn-type="other" id="fn40">
            <label>40</label>
            <p>Almas de difuntos cuya función es vigilar.</p>
         </fn>
      </fn-group>
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         <fn fn-type="other" id="fn41">
            <label>41</label>
            <p>Todo lo ritos en los que el iniciado está participando tiene un nombre “teleté” que juega con “teleuté”, la muerte. Preparación para el momento de la muerte, también ritos de los Misterios de Eleusis. Platón entiende esto mismo, pero siempre asociado con Orfeo.</p>
         </fn>
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      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn42">
            <label>42</label>
            <p>Actas del XI Congreso Español de Estudios Clásicos I, Madrid 2005, 351-361. Sociedad Española de Estudios Clásicos. Ana Isabel Jiménez San Cristóbal estudió “El concepto de Dike en el orfismo”.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn43">
            <label>43</label>
            <p>Era frecuente en los misterios el uso de disfraces, este sería uno; otros son las danzas mistéricas. Bachelard, cf. Durand, G., Las estructuras antropológicas del imaginario, Introducción a la arquetipología fundamental, F.C.E., México, 2004, p. 329.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn44">
            <label>44</label>
            <p>Ph. Spec. 1, 320</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn45">
            <label>45</label>
            <p>Clem. Al. Prot. 2, 23, 1.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn46">
            <label>46</label>
            <p>Parménides, fr. 1 = KyR 288. En Platón también la puerta tiene este significado.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn47">
            <label>47</label>
            <p>Ya en el siglo XIII a.C. se habla de un cantor, o tal vez de Orfeo, que con su música lograba efectos chamánicos, atraer a las aves.</p>
         </fn>
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      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn48">
            <label>48</label>
            <p>Es Ovidio en. Metamorfosis. Edición y traducción de Consuelo Álvarez y Rosa Ma. Iglesias. Madrid: Cátedra. 2004 quien relata el descenso de Orfeo. García, César: “La oda a Salinas de Fray Luis de León y el orfismo”, publicado en Byzantion Nea Hellás, anuario 2023, Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn49">
            <label>49</label>
            <p>Graves, R. (2001) Los mitos griegos, Alianza Editorial, 2ª edición, Madrid, , vol. 1, p. 242.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn50">
            <label>50</label>
            <p>Martín Hernández, Raquel. (2006) El Orfismo y la Magia Tesis doctoral. Universidad Complutense.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn51">
            <label>51</label>
            <p>Vid. Clem. Alex. Prot. 2, 21, 1. Cómo era esa bebida en los Misterios eleusinos.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn52">
            <label>52</label>
            <p>Frs. 485-486.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn53">
            <label>53</label>
            <p>Olmos, R., “Anotaciones iconográficas a las laminillas órficas” en Bernabé, A. y Jiménez San Cristóbal, A. I., Instrucciones para el más allá. Las laminillas órficas de oro, ediciones Clásicas, 2001, Madrid, Apéndice II, pp. 314ss. Comenta una tapadera del sarcófago en piedra de la llamada Tumba de Triclinio en Tarquinia (Etruria), siglo III a.C., Museo Británico: representa un cervatillo que se apresta a tomar leche.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn54">
            <label>54</label>
            <p>Hipólito, Refutatio, V, 7, 34, cf. Kerényi, K. (2004) Imagen arquetípica de la madre y la hija, ed. Siruela, Madrid, , nota 391.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn55">
            <label>55</label>
            <p>Proclo, In Timaeum, 293c, cf. Kerényi, obra citada.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn56">
            <label>56</label>
            <p>Távora en su versión de “Las Bacantes” de Eurípides, presenta el coro de bacantes con expresiones similares: “arrojo el esperma”, “acéptalo mujer”.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn57">
            <label>57</label>
            <p>Rohde, Psyché, p. 366, n. 2.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn58">
            <label>58</label>
            <p>Eliade, M. (1972), Tratado de Historia de las Religiones, ediciones Era, México, 1972, p. 369.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn59">
            <label>59</label>
            <p>Javier Martinez Villarroya, obra citada.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn60">
            <label>60</label>
            <p>Gordon Wasson, R., Hofmann, A., y Ruck, C.A.P. (1980) El camino a Eleusis, una solución al enigma de los misterios. pp. 23-24. Puede verse un hongo probablemente alucinógeno, bajorrelieve proveniente de Farsalo, Tesalia, Grecia, Museo del Louvre, París.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn61">
            <label>61</label>
            <p>Gordon Wasson, R., Hofmann, A., y Ruck, C.A.P. (1980) Op. Cit. P. 204.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn62">
            <label>62</label>
            <p>Génesis 2:7</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn63">
            <label>63</label>
            <p>DK 58 b 5 = K y R 438.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn64">
            <label>64</label>
            <p>“En este lago los egipcios organizaban de noche representaciones mímicas de los sufrimientos de éste (Osiris), lo que ellos llaman misterios...”, Heródoto nos habla de Egipto.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn65">
            <label>65</label>
            <p>Brisson, L., L’Androgyne, París, 1986 y Brisson, L., Le sexe incertain. Androgynie et hermaphroisme dans l’antiquité grécol-romaine, París, 1997.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn66">
            <label>66</label>
            <p>Himnos órficos, LVIII.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn67">
            <label>67</label>
            <p>Himnos órficos, XXX.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn68">
            <label>68</label>
            <p>Desde finales del paleolítico hay constancia de ritos funerarios.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn69">
            <label>69</label>
            <p>Pindaro. Fg. Tr. 137.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn70">
            <label>70</label>
            <p>Santamaría Álvarez, M.A.” Culpa y expiación en el orfismo”. Comunicación al XI Congreso de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, 15 al 20 de septiembre 2003. Universidad de Santiago de Compostela.</p>
         </fn>
      </fn-group>
      <fn-group>
         <fn fn-type="other" id="fn71">
            <label>71</label>
            <p>H.O. 18, 15.</p>
         </fn>
      </fn-group>
   </back>
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